
INVICTUS
Más allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que fueran
por mi alma inconquistable.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca he llorado ni pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yacen los horrores de la sombra,
sin embargo, la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigos la sentencia,
yo soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley – Inglaterra
¿LA VIDA?
Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros.
Habladme del mar, habladme
del olor ancho del campo,
de las estrellas, del aire.
Recitadme un horizonte
sin cerradura y sin llave,
como la choza de un pobre.
Decidme cómo es el beso
de una mujer. Dadme el nombre
del Amor, no lo recuerdo.
¿Aún las noches se perfuman
de enamorados con tiemblos
de pasión bajo la luna?
¿O sólo queda esta fosa,
la luz de una cerradura
y la canción de mis losas?
Veintidós años… Ya olvido
la dimensión de las cosas,
su color, su aroma… Escribo
a tientas: «el mar», «el campo»…
Digo «bosque» y he perdido
la geometría de un árbol.
Hablo, por hablar, de asuntos
que los años me borraron…
No puedo seguir, escucho
los pasos del funcionario.
Marcos Ana – España
CARCELES (Fragmento)
“Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo,
van por la tenebrosa vía de los juzgados:
buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen,
lo absorben, se lo tragan.”
Miguel Hernandez -España
CARCELERO
Dime
Pinche carcelero
¿entre tus llaves
Hay alguna pa abrir las flores?
Crees
¿que si ninguno se te acerca
ningun pájaro
todos estan enjaulados?
O ¿qué cerrando los ojos
y las puertas
cierras el venero de las primaveras?
¡Pobres mañanas
Qúe grises serían
Si tú fueras el encargado de abrirles!
He agotado ya los tramites para un amanecer:
he ido desde el puño crispado
hasta la mira oblicua
y sólo he estrujado el aire
de tu minuciosa y ridícula malignidad
pero,
¿sabes que significa
esas virutas de sol
sobre este follaje de sombras?
No encabronan
Tu mirada aceitosa
Ni tu andar domesticado
Lo que encabrona
es que un barrote como tú
pueda andar por ahí
esparciendo miradas
como si deveras comprendiera
la alegria de las pendientes
y la reverencia de los árboles.
Pero a ti
A los de tu estirpe
A los de la hermandad del pedo
Sólo les queda el placer
Del acoplamiento de metales
El regocijo enfermo
De acariciar orificios de candados
Y ondularse maricones
Con el penetrar morboso
De las llaves.
Que la chingada, lecumberri.
Agustin Hernandez Rosales – México
Recent Comments